RECETA

Croquetas de jamón y queso sin lactosa

Croquetas de jamón y queso sin lactosa

Esta variante de la receta tradicional no sólo es deliciosa, sino que es perfecta para las personas que son intolerantes a la lactosa o para conseguir unas croquetas un poco más ligeras y suaves.

Lucía Mejuto de Villar Redacción Bekia Cocina Publicada
  • Raciones1 personas
  • Tiempo45 min
  • DificultadMedia

Ingredientes para 1 personas

Preparación paso a paso

  1. Pica la cebolla en láminas pequeñas y ponla a pochar a fuego lento en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra.
  2. Cuando la cebolla haya adquirido un tono transparente, incorpora los 100 gramos de jamón ibérico en taquitos y remueve.
  3. Tras unos minutos añade 120 gramos de harina de trigo y, después de que se haya refrito durante unos minutos, agrega poco a poco los 500 mililitros de leche sin lactosa. Es importante que no dejes de remover en ningún momento, ya que la bechamel podría pegarse.
  4. Cuando la bechamel haya adquirido la textura adecuada, agrega los 70 gramos de queso de untar sin lactosa y sazona con un poco de pimienta negra molida, nuez moscada y una pizca de sal.
  5. Remueve y deja la masa unos minutos más en el fuego. Luego viértela en una bandeja, cúbrela con un poco de papel film y déjala reposar en la nevera durante toda la noche.
  6. Para hacer las croquetas pon en un plato los 200 gramos de harina restantes, en otro los 2 huevos batidos y en un tercero los 200 gramos de pan rallado.
  7. Coge pequeñas porciones de masa y dale forma con las manos. Luego pásalas por la harina, por el huevo y, por último, por el pan rallado.
  8. A la hora de cocinarlas puedes hacerlo de dos formas. Si optas por el frito tradicional, vierte abundante aceite de oliva o de girasol en una sartén y ponlo a calentar a fuego alto. Luego fríe las croquetas por tandas y, al sacarlas, déjalas reposar encima de un poco de papel de cocina.
  9. Si quieres también puedes hacerlas en el horno, colocando las croquetas en una bandeja de horno cubierta con un poco de papel vegetal y cocinándolas durante unos minutos a 220ºC. Cuando se hayan dorado dales la vuelta y luego sácalas.

Las croquetas son un clásico de la gastronomía española, una receta que originariamente llegó de Francia donde se la conoce con el nombre de croquette. A lo largo de todo el mundo se pueden encontrar diferentes variables de la croqueta tradicional, como es el caso de Argentina donde se prepara a base de arroz, acelgas o espinacas. En la cocina japonesa recibe el nombre de korokke, mientras que en Alemania y Bélgica es tradicional que tengan un relleno de patata. En España también se utilizan diferentes ingredientes para la croqueta como es el jamón, el pollo o el bacalao. Eso sí, siempre con una deliciosa base de bechamel que le da el toque cremoso al interior. Pero, ¿qué ocurre si eres intolerante a la lactosa? Si tienes este problema no significa que tengas que renunciar a estas delicias, ya que hoy en día se pueden encontrar muchas variantes e ingredientes especialmente enfocados hacia personas con este tipo de intolerancia. Una de ellas es esta receta de croquetas rellenas de jamón y queso sin lactosa... ¡que son igual de deliciosas que las tradicionales!

Elaboración

Estas croquetas de jamón y queso sin lactosa no sólo son idóneas para aquellas personas que sufren de intolerancia, sino que también son una opción más ligera respecto a la receta tradicional. Una variante que es perfecta para los días del calor del verano en el que no apetecen las comidas demasiado pesadas y contundentes. El primer paso para empezar a prepararlas será hacer el relleno, que deberá quedar cremoso y suave para contrastar con el crujiente de la parte externa. Comienza picando la cebolla en trozos pequeños y, a continuación, vierte un poco de aceite de oliva virgen extra en una sartén que deberás poner a calentar a fuego medio. Cuando el aceite haya alcanzado la temperatura, agrega la cebolla y deja que se poche durante unos minutos. En el momento en el que la cebolla empiece a adquirir un tono transparente, baja el fuego y agrega los 100 gramos de jamón ibérico en taquitos. Éste lo puedes comprar ya picado o bien prepararlo en casa con ayuda de una picadora.

Para hacer el relleno tienes que picar en trozos pequeños la cebolla
Para hacer el relleno tienes que picar en trozos pequeños la cebolla
Tras dejar que el jamón se refría durante unos minutos será el momento de agregar 120 gramos de harina de trigo para hacer la bechamel. Una vez hayas echado la harina tendrás que dejar que se dore durante unos segundos hasta que empiece a adquirir un tono marrón, tras lo cual será el momento de empezar a echar poco a poco los 500 mililitros de leche sin lactosa. Es muy importante que a medida que viertas la leche no dejes de remover en ningún momento, ya que la bechamel suele quemarse y pegarse con mucha facilidad. Ahora es el momento de agregar los 70 gramos de queso de untar sin lactosa y sazonar con un poco de pimienta negra molida, nuez moscada y una pizca de sal, teniendo que cuenta que el jamón serrano ya suele ser salado por sí solo. Deja que la bechamel se cueza durante unos minutos a fuego lentos y luego colócala sobre una bandeja. Cúbrela con un trozo de papel film y reserva durante toda la noche en la nevera. Si lo prefieres también puedes dejar que repose dentro de una manga pastelera.
Cuando ya esté hecho el relleno tenemos que mojarlo en huevo y rebozarlo en pan rallado
Cuando ya esté hecho el relleno tenemos que mojarlo en huevo y rebozarlo en pan rallado
Para empezar a dar forma a las croquetas primero prepara el rebozado: en un plato pon los 200 gramos de harina de trigo, en otro los 2 huevos batidos y en un tercero los 200 gramos de pan rallado. Luego saca el relleno de la nevera y comienza a coger pequeñas cucharadas y a darle forma alargada. En caso de que prefieras utilizar una manga pastelera tan sólo tendrás que hacer pequeñas porciones apretando hasta que hayas terminado con toda la masa. Comienza pasando cada croqueta por harina, sacudiéndola de mano en mano para eliminar la harina sobrante, luego por el huevo batido y, por último, por el pan rallado. Para freírlas vierte abundante aceite de oliva virgen extra (que también puedes sustituir por aceite de girasol) en una sartén y ponlo a calentar a fuego alto. Cuando el aceite esté bien caliente, comienza freír las croquetas por tandas dándoles la vuelta para que se doren homogéneamente. Luego tan solo tendrás que sacarlas y dejarlas reposar sobre un trozo de papel de cocina que absorba el exceso de aceite. Otra opción si quieres evitar el tener que freírlas, es hacerlas en el horno. Deberás colocar las croquetas ya rebozadas en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal y meterlas durante unos minutos a 220ºC. En el momento en el que hayan adquirido un tono tostado dales la vuelta. Luego deja que se enfríen y disfruta de ellas.