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Potaje de vigilia
60 minutos | Media

Potaje de vigilia

Un plato típico de la Semana Santa pero que se puede adaptar a cualquier época del año por su versatilidad y delicioso sabor.

Receta archivada en: Legumbres, Pescados, Verduras y hortalizas, Guisos, Platos principales

Ingredientes para Menos 4 Más personas

Receta paso a paso

  1. En primer lugar, tenemos que comenzar con la preparación del bacalao. Si no lo has comprado desalado, tendrás que hacerlo tú mismo. Hay que ponerlo en agua 48 horas antes e ir cambiándolo cada 5 horas.
  2. El siguiente paso previo al cocinado está relacionado con los garbanzos, que hay que ponerlos en remojo desde la noche anterior.
  3. En la mañana del cocinado, volvemos a lavar los garbanzos, para que queden bien limpios y sin restos de la gelatina que llevan alrededor.
  4. Picamos las cebollas y las ponemos en una olla con un chorro de aceite.
  5. Cuando estén doradas añadimos una cucharada de pimentón y la hoja de laurel.
  6. Echamos los garbanzos al sofrito y removemos bien todo.
  7. Añadimos agua hasta que queden cubiertos los garbanzos y ponemos a hervir.
  8. Cuando rompa a cocer, bajamos el fuego y dejamos cocinando los garbanzos durante unas 3 horas.
  9. Comenzamos a preparar el majado. Ponemos en una sartén los ajos hasta que se frían. Los retiramos.
  10. Cortamos dos rebanadas de pan y las freímos en el mismo aceite de los ajos.
  11. Cuando estén listas las ponemos en un mortero junto a los ajos y lo machamos todo junto. Lo reservamos. Añadimos también sal y pimienta.
  12. Mientras se siguen cociendo los garbanzos, cocemos un huevo en una cazuela. Lo pelamos y cortamos en trozos pequeños y lo reservamos.
  13. Vamos controlando el tiempo que lleva cocinándose el potaje.
  14. Cuando queden 15 minutos para completar las 3 horas, añadimos las espinacas frescas, el bacalao y el majado. Removemos bien para juntar todos los ingredientes.
  15. Cuando haya llegado el tiempo de apagar y quede un minuto, espolvoreemos el huevo que hemos cocido, justo antes de servir.
  16. Servimos el potaje caliente en los platos y degustamos este plato.

Receta completa

Una de las tradiciones de nuestro país es la de comer potaje de vigilia cuando llega la Semana Santa, al igual que ocurre con las famosas torrijas. Es un buen motivo para preparar el plato, pero recuerda que también puedes cocinarlo en cualquier época del año. A continuación, te mostramos una receta sencilla pero con todo lo necesario para conseguir un acabado delicioso.

Elaboración

Uno de los aspectos más importantes en la preparación del potaje de vigilia tiene que ver con el bacalao, uno de los ingredientes principales del plato. Si decides comprar bacalao desalado, no tendrás ningún problema y te ahorrarás algún paso y también mucho tiempo. Pero si optas por bacalao que haya pasado por ese proceso de desalación, tendrás que hacerlo después tu mismo en casa. En este caso, tendrás que comenzar dos días antes a poner el bacalao en agua y cambiándolo casa 5 horas, aproximadamente. De esta manera irá perdiendo la sal.

Debes tener en cuenta el proceso de desalación del bacalaoDebes tener en cuenta el proceso de desalación del bacalao

Una vez que hayas comenzado con este proceso, debes fijarte en los garbanzos, ya que ocurre algo parecido. Si has elegido garbanzos secos para el potaje de vigilia, debes ponerlos en remojo la noche anterior a la que quieras preparar la comida. De esta manera conseguirás que se ablanden y cojan volumen para después cocerlos. Si optas por comprar garbanzos cocidos, no tienes que ponerlos en agua con antelación pero sí te recomendamos que los laves bien.

A continuación, vamos a comenzar a preparar el sofrito, importante para que coja sabor el potaje. Cogemos las cebollas y las picamos en juliana, es decir, en trozos pequeños. Cuando lo tengamos, las añadimos a una olla o cazuela con un chorro de aceite. Ponemos a cocinar hasta que veamos que están doradas. En ese momento podemos añadir una cucharada de pimentón de la vera y la hoja de laurel. Removemos bien para que se impregne pero sin que se cocine, ya que sino se quema el pimentón. Si en vez de pimentón quieres utilizar tomate natural, puedes picar uno y cocinarlo con la cebolla, consiguiendo un sofrito igual de jugoso.

Cuando tengamos nuestro sofrito listo, podemos añadir los garbanzos y remover bien, para que cojan todo el sabor. A continuación, echamos agua caliente hasta que queden cubiertos y ponemos el fuego al máximo. Cuando comience a hervir, lo bajamos y dejamos que se cocine durante unas 3 horas, aproximadamente.

Mientras el potaje comienza a coger forma con los garbanzos cocinándose, vamos a aprovechar ese tiempo para preparar el majado, un truco que va a mejorar notablemente el sabor y textura del plato. Cogemos una sartén y echamos bien de aceite. Ponemos a freír los ajos y cuando hayan cogido el color los retiramos. En ese mismo aceite ponemos dos rebanadas de pan de unos 2-3 centímetros de grosos y las freímos también. Cuando estén listas las separamos y las ponemos en un mortero junto a los ajos. Añadimos un poco de sal, pimienta y, si quieres, comino también. Machamos todos los ingredientes y lo reservamos para más adelante.

Como sigue sobrando tiempo para que los garbanzos estén listos, lo vamos a aprovechar para cocer un huevo. Simplemente hay que coger una cazuela y llenarla de agua. Cuando rompa a hervir, añadimos el huevo y dejamos entre 10 y 15 minutos. Apagamos y reservamos también. Cuando esté frío puedes ir pelándolo e, incluso, cortándolo en trozos muy pequeños.

Nuestro potaje estará listo en poco rato, pero debes ir siempre controlando el tiempo para evitar que los garbanzos se pasen. Cuando queden unos 10 o 15 minutos para completar el tiempo, tenemos que añadir las espinacas y el bacalao. Removemos bien para que se impregnen. También podemos echar el majado para que lo coja el caldo, siempre removiendo bien. En cuanto al bacalao, puedes añadirlo tanto en trozos como desmigado. Si a todas las personas que van a comer el potaje les gusta este ingrediente, te aconsejamos que lo hagas desmigado. Si no es así, échalo en trozos para que se pueda separar bien.

Lo idóneo es que el bacalao sea presentado en trozo medianos junto a los garbanzosLo idóneo es que el bacalao sea presentado en trozo medianos junto a los garbanzos

Por último, cuando quede un minuto para apagar el potaje, añadimos el huevo cocido a la olla. Esta es una opción, ya que también puedes ponerlo en un cuenco para que cada persona se lo espolvoree en su plato una vez servido el potaje. Recuerda que es un plato en el que no debes pasarte con la sal, ya que el propio bacalao le va a dar todo el sabor que necesitas. Por tanto, pruébalo y comprueba si tienes que añadir o no es necesario.

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