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Platos típicos de la comida francesa

Platos típicos de la comida francesa

Francia es un país que además de tener impresionantes monumentos también cuenta con una larga tradición culinaria en la que la destacan ingredientes como la mantequilla, las patatas o los caracoles.

La gastronomía francesa es una de las más populares a nivel mundial, tanto es así que desde 2010 forma parte de la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Su cocina se puede dividir en diferentes regiones, siendo los productos que más abundan en cada una de las zonas las que dominan sus platos. La patata, la carne de cerdo y la cerveza son abundantes en los platos de la región del norte, debido a sus influencias belgas, mientras que en el este se produce el influjo de Alemania con productos como el tocino o las salchichas. En el noroeste suele utilizarse bastante la mantequilla, mientras que en la cocina del sureste dominan las aceitunas, el tomate o las hierbas provenzales de Italia. Como puede comprobarse, la gastronomía de Francia es una de las más variadas en cuanto a ingredientes y sabores. Por eso, desde Bekia Cocina hemos hecho una selección de los platos más tradicionales de la cocina de Francia.

Entrantes

Le gratin dauphinois

Las patatas gratinadas son el ingrediente principal de este plato, una receta que surgió originalmente en la región de Dauphin y una de las más antiguas de la gastronomía francesa. Normalmente es típico servirlo como acompañamiento de la carne estofada o asada, aunque también puede presentarse como plato único. Para su preparación se necesitan varias patatas cortadas en finas rodajas, que se incorporan a un cazo con leche hirviendo acompañadas de un poco de sal, clavo, pimienta y canela. La mezcla se vierte, a continuación, en un molde de horno previamente untado con ajo y se añade la nata antes de meterla al horno. Por último, se echan unos trozos de mantequilla por encima y se gratinan antes de servirlas.

La vichyssoise se puede consumir tanto fría como calienteLa vichyssoise se puede consumir tanto fría como caliente

Les escargots de bourgogne

Los caracoles de tierra son un ingrediente típico y muy valorado en Francia que se suele servir como entrante en restaurantes, ya que no suele prepararse de forma casera. Su preparación suele ser bastante larga debido a que antes de cocinarlos hay que limpiarlos de posibles babas y excrementos. Hay muchas formas de prepararlos como es en brocheta, fritos acompañados de champiñones o bien dentro de un hojaldre con queso. Sin embargo, la receta tradicional es rellenar los caracoles de ajo, chalote, perejil y mantequilla y cocinarlos en el horno.

Vichyssoise

Esta crema salada es perfecta para tomar tanto en caliente como en frío, siendo su protagonista el puerro. Para hacer una vichyssoise casera tan solo hay que lavar y pelar un puerro (tan sólo la parte blanca) y cortarla en rodajas. Luego se rehoga en una cazuela con un poco de mantequilla y se agregan algunas patatas peladas y troceadas y un poco de caldo de pollo. A continuación se deja cocer todo durante 30 minutos a temperatura alta hasta que las patatas estén blandas, momento en el que se tritura todo con la ayuda de una batidora. Tras colarlo para quitar cualquier hebra o tropezón se agrega la nata líquida que le dará un toque de cremosidad.

El boeuf bourguignon es un estofado de bueyEl boeuf bourguignon es un estofado de buey

Platos principales

Boeuf bourguignon

Este delicioso estofado

de buey es uno de los platos más conocidos de la región de Borgoña, de ahí que sea imprescindible utilizar un vino borgoñés en su preparación. La clave para un buen boeuf bourguignon es cocinarlo a fuego lento durante aproximadamente 4 horas para que la carne se ablande y quede suave. Cocinar este plato, aunque lleve tiempo, es bastante sencillo. Lo primero que hay que hacer es marinar la carne con vino, zanahoria, cebolla, ajo, tomillo, perejil y laurel durante varias horas. Luego se sofríe la carne de buey y, después, se cocinan a fuego alto los vegetales. A estos últimos se les va incorporando harina, tomate concentrado, la carne de buey y el bacon; dejando todo al fuego lento durante 4 horas. Durante ese tiempo también se le va añadiendo mantequilla y champiñones laminados que le dan un sabroso toque a la carne.

Merluza al beurre blanc

En la cocina francesa también se pueden encontrar diversos platos en los que el pescado es el protagonista, como ocurre en este caso con la merluza. La beurre blanc es una salsa tradicional de Francia perfecta para acompañar al pescado que tiene su origen en Borgoña y que se elabora a partir de mantequilla, vino blanco y cebolla. Para su preparación se pone a pochar la cebolla en un poco de aceite con sal y pimienta. Luego se añade el vino blanco y un poco de salsa inglesa y se deja reposar hasta que el alcohol se evapore. Por último, se agrega la nata y la mantequilla y se remueve para que todos los ingredientes se liguen y den como resultado una salsa suave y homogénea que se vierte por encima de la merluza.

La tostada francesa es un plato típico francés pero que se ha extendido de manera mundialLa tostada francesa es un plato típico francés pero que se ha extendido de manera mundial

Postres

Tartine

La tartine es lo que se conoce como tostada francesa, un dulce típico con base de pan muy parecidas a las torrijas españolas que tradicionalmente se preparan durante la Semana Santa. Normalmente suelen servirse en el desayuno acompañadas de fruta, mantequilla, sirope o mermelada. Para preparar la tartine se sumerge una rebanada de pan gruesa en una mezcla de huevo batido, leche, azúcar y canela. Luego se derrite un poco de mantequilla es una sartén y se fríe el pan, sobre el que se espolvorea un poco de azúcar por encima antes de servirlo.

Canales

Los canales son unos bizcochos cubiertos de caramelo crujiente que son típicos de la zona de Burdeos. Su origen data del siglo XVI, cuando las monjas del convento Des Annonciades los cocinaban con los ingredientes que podían reunir y luego los repartían entre las personas más necesitadas. Su aspecto es muy característico al ser redondos con bordes estriados y suelen servirse como desayuno o bien a la hora de la merienda. Una de las claves para que este dulce salga bien es hornearlo dos veces con diferentes temperaturas, lo que permite que el caramelo se endurezca pero el interior del bizcocho permanezca esponjoso y suave. Para prepararlos hay que poner a hervir la leche con un poco de vainilla y mantequilla. A parte se mezcla la harina con el azúcar y los huevos ya batidos y, por último, la leche infusionada. El resultado será una masa parecida a la de los crepes a la que hay que añadir un poco de ron y dejar reposar en la nevera durante 24 horas como mínimo. Luego se vierte en los moldes y se hornea una primera vez a 300ºC durante 6 minutos y otra durante 1 hora a 180ºC.

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