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Cómo cocer bien los garbanzos

Cómo cocer bien los garbanzos

Si te gustan los garbanzos debes aprender a cocerlos bien para que además de sabrosos, puedas disfrutar de todo su valor nutricional en cualquier receta.

Los garbanzos pertenecen a ese grupo de legumbres más consumidas en todo el mundo. Pese a que sus inicios se remontan al Imperio Romano sobre la zona del mediterráneo, su implantación en diversas culturas y tradiciones gastronómicas se hace con mayor asiduidad.

La mejor manera de cocer los garbanzos es la tradicionalLa mejor manera de cocer los garbanzos es la tradicional

La manera de cocer este tipo de alimentos no son del todo cómodos ni adecuados para todo tipo de personas. No por su complejidad, que tienen una manera muy sencilla de cocinarse y de realizar, sino por su tiempo. Los garbanzos, al igual que muchas otras legumbres, requieren de un período concreto y una vigilancia continua.

Tiempo de recogida

La época de su siembra suele hacerse en temporadas secas o de poca humedad. Por eso en otoño muchos empiezan ya su plantación, para empezar a consumirlos en agosto según la siembra normal. Todo dependerá de la zona concreta en la que se quiera implantar esta legumbre.

La mejor manera de cocer los garbanzos es la tradicional, la que todas las abuelas hacían junto a la lumbre de la casa desde tiempos inmemorables. Para poder llevar a cabo este proceso es necesario armarse de paciencia y añadir mucho cariño, porque, cómo ya hemos dicho, se requiere mucho tiempo: más de 10 horas de reposo y 2 horas de cocción.

Pasos cortos, tiempos largos

Los ingredientes que serán necesarios para realizar esta sencilla cocción son:

-100gr de garbanzos por persona

-una taza de agua por cada taza de garbanzos (preferiblemente embotellada)

-una cucharada de bicarbonato

-una pizca de sal

Primero se debe tener en cuenta y prevenir esta comida, ya que hay que mantener en remojo los garbanzos durante 10-12 horas seguidas a temperatura ambiente. En caso de introducirlos en la nevera, este proceso se puede alargar hasta las 24 horas. Un truco es el de meterlos en agua caliente -no hirviendo- y cambiar el agua cuando se enfríe un par de veces solo, así adelantaremos el proceso hasta 6 horas.

Otro de los métodos que se suelen usar con más asiduidad es el de añadir una cucharada de bicarbonato en el agua, que permitirá disponer de esta legumbre en 8 horas. Hay que prestar atención si utilizamos el bicarbonato, ya que no puede exceder de cantidad ni pasar más tiempo del necesario o no lavarlos bien después, ya que cambiaría el sabor.

En los últimos minutos de reposo, podemos añadirle una pizca de sal, aunque no es necesario porque ya se la pondremos cuando los vayamos a cocer. Eso sí, sea cual sea el sistema empleado, se deberá mantener el nivel del agua por encima de los garbanzos. Durante este tiempo, la legumbre habrá aumentado de tamaño, de ahí la importancia de mantenerlos bajo el caldo.

Cómo cocerlos bien

Para cocer los garbanzos hay que tener especial cuidado con el agua también. La de grifo no es recomendable, aunque sí que se puede combinar con una embotellada que sea baja en calcio y magnesio. Esto incide directamente en el sabor y su preparación perfecta.

Ahora sí. Una vez los tengamos listos y los hayamos lavado bien, podremos empezar con su preparación. Para ello podemos hacernos con una olla exprés o un caldero convencional muy grande. Dependiendo de esta elección tendremos un tipo de presión, cocción y tiempo diferentes, pero se cocinan igual.

Si escogemos una olla exprés adelantaremos más. Para ello introduciremos los garbanzos cuando el agua empiece a hervir, junto con una pizca de sal en el agua. Hecho esto, taparemos y dejaremos el fuego fuerte hasta que empiece a silbar la tapa. Cuando esto ocurra, bajaremos el fuego, añadiremos más sal y dejaremos el tapón abierto para que salga el vapor. Estará listo en 45 minutos, aproximadamente.

En caso de utilizar una olla normal el tiempo aumentaráEn caso de utilizar una olla normal el tiempo aumentará

En caso de utilizar una olla normal el tiempo aumentará. Aun así, tampoco requiere mucho trabajo. Solo habrá que añadir los garbanzos a cocer cuando el agua esté caliente y mantener el fuego alto durante 10 minutos, todo eso sin cerrar la tapa por completo para que respire y se acelere la cocción. Una vez pasen los primeros minutos, bajaremos el fuego y lo dejaremos cocer solo durante un par de horas, que es lo que tardará en terminar de hacerse.

Una vez listo, sea con la primera o con la segunda olla, se quitarán del fuego y se escurrirán bien. Uno de los pasos que se pueden hacer, entre otros trucos, es cambiar el agua cuando vayamos a bajar el ritmo de cocción. Siempre manteniendo el nivel por encima de las legumbres.

Extras salados

Añadir más o menos ingredientes dependerá del tipo de comida que se quiera cocinar. En caso de introducir alimentos como el jamón, que tienen un gusto más salado, se controlará el nivel de sal que echaremos en el agua. Aunque algunas comidas contengan caldo junto a los garbanzos, esa sopa se hace de manera paralela, pero el líquido donde cocer las legumbres se quitará.

Valores nutricionales

Las propiedades naturales del garbanzo son muchas, entre ellas destacan su valor energético, nutritivo, vitamínico -B,C,E y K- y la prevención de enfermedades. De estas últimas destacamos el control del sistema digestivo, el estreñimiento, la circulación sanguínea y el cuidado del corazón previniendo problemas cardiovasculares. Todo ello gracias a su alto contenido en fibra.

La hipertensión está controlado gracias al potasio que poseen, así como otros muchos minerales: hierro, magnesio, fósforo, calcio, zinc... presentes en la composición alimenticia de los garbanzos. Sus proteínas vegetales permiten que, en un solo plato de esta legumbre, se adquiera la misma cantidad que en un trozo de carne, pero con grasas insaturadas beneficiosas para regular los niveles de colesterol.

Su absorción lenta permite que sea un alimento apto para los diabéticos y personas que necesiten un extra de energía. También es beneficioso en las dietas, ya que son saciantes y evitan que te quedes con hambre. No hay que olvidar sus niveles de ácido fólico, que ayudan al cuidado del corazón y de la gestación de las embarazadas. Ni tampoco otros de sus beneficios: prevención de problemas en el hígado, reducción del estrés y la diabetes, beneficioso para la hipertensión y combate la anemia.

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