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Croquetas de cecina
60 minutos | Baja

Croquetas de cecina

La cecina es un tipo de carne deshidratada, parecida al jamón pero realizada mediante el curado de carne de vacuno, es de origen español y una de las más distintivas y reconocidas como indicación geográfica protegida es la de vaca procedente de León. También hay otras clases pero son menos conocidas como pueden ser las de equino, de chivo, de conejo, buey o liebre, estas últimas no son muy consumida y no están muy comercializadas. La cecina tiene muchas propiedades nutricionales y es rica en hierro, fósforo, calcio, potasio, sodio o magnesio. Es uno de los alimentos estrella para los deportistas por su alto aporte en proteínas de alto valor biológico y bajo en grasas. Las proteínas que contiene van directas a los músculos y por eso es ideal para los deportistas, para dietas, además de ser rico en vitamina A y vitaminas de tipo B. Lo mejor es comprar únicamente lo que se vaya a consumir y que no quede de un día para otro. Para consumirla y saborearla con todo su sabor lo mejor es sacar de la nevera y retirar del envase y ponerla en un plato unos 20 minutos a temperatura ambiente antes de ser consumida o para preparar estas deliciosas croquetas.

Receta archivada en: Croquetas, Carnes, Tapas, Sartén, Aperitivos

Ingredientes para Menos 20 Más unidades

Receta paso a paso

  1. Pelar y picar la cebolla en trozos muy pequeños
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  3. Picar la cecina en taquitos muy pequeños
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  5. Poner en una sartén la mantequilla junto con el aceite de oliva virgen extra y calentar. Añadir a la sartén la cebolla picada y cocinar hasta que esté transparente.
  6. Agregar en este momento la cecina picada y rehogar durante unos 10 minutos.
  7. Añadir la harina, rehogar durante otros 10 minutos, remover para que se tueste y no se queme, así se cocinará.
  8. Calentar la nata junto con la leche entera. Ir incorporando en la sartén junto con la cecina, la cebolla y la harina, la nata y leche que estarán aun calientes, poco a poco, moviendo sin parar. Condimentar con la nuez moscada, la pimienta y una puntita de sal si fuese necesario. Probar y ajustar al gusto. Dejar cocinar hasta que espese, unos 10 minutos.
  9. Verter la masa sobre una bandeja, cuando ya esté la textura espesa que más guste, cubrir con film transparente, de modo que esté en contacto con la masa. De este modo no le saldrá costra.
  10. Reservar en la nevera hasta el día siguiente.
  11. Sacar la masa de la nevera al día siguiente. A continuación, ir formando las croquetas. Tomamos porciones, alrededor de 30 gramos. Rebozar las croquetas ya formadas. Primero pasarlas por huevo batido y por último por pan rallado.
  12. Freír las croquetas en abundante aceite de oliva virgen extra. Cuando estén doradas sacar y colocar en una fuente cubierta de papel de cocina para que escurra el exceso de aceite. Servimos en otro plato
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Receta completa

Lo primero que tenemos que hacer para la elaboración de esta sabrosa e inusual receta de croquetas es pelar y picar la cebolla en trozos muy pequeños. A continuación, picamos los 100 gramos de cecina en trozos muy pequeños ya que si dejamos trozos grandes la textura de la bechamel no será tan cremosa. Reservamos en un bol.

La cecina es un alimento muy rico que marcará la diferencia en tus croquetasLa cecina es un alimento muy rico que marcará la diferencia en tus croquetas

Ponemos una sartén al fuego y le echamos los 40 gramos de mantequilla y los 35 gramos de aceite de oliva virgen. Calentamos estos ingredientes y cuando estén ya a temperatura añadimos la cebolla picada. Cocinamos hasta que la cebolla quede transparente. Agregamos en este momento la cecina picada, rehogamos durante unos 10 minutos. Pasado este tiempo añadimos los 95 gr. de harina y volvemos a rehogar otros 10 minutos, vamos removiendo para que se tueste pero con cuidado que no sé queme. La harina se cocinará y así no tendrá gusto a crudo.

Calentamos en un cazuela la nata junto a la leche entera. Cuando esté caliente esta mezcla, la vamos incorporando a la sartén en la cual tenemos la cecina, la cebolla y la harina, removiendo sin parar. Cuando todos estos ingredientes estén integrados, un truco para que nos quede una masa más cremosa es añadir una o dos lonchas de queso y dejar que se fundan en la bechamel. Después condimentamos estos ingredientes con nuez moscada, pimienta y un poquito de sal si fuera necesario ajustar los sabores. Dejamos cocinar durante unos 10 minutos más o menos hasta que veamos que espesa.

Cuando la bechamel que se ha formado en la sartén esté lista la vertemos sobre una fuente baja y extendida y la cubrimos con film transparente quedando en contacto con la masa, así no se hará la desagradable costra que a veces se va creando cuando se enfría. Lo reservamos en la nevera hasta el día siguiente cuando vayamos a dar forma a las croquetas.

Prueba a realizar esta sencilla recetaPrueba a realizar esta sencilla receta

Cuando ya saquemos la masa de la nevera podemos remover un poco si vemos que se ha formado un poco de costra si no es así no es necesario moverlo. A continuación vamos dando forma a las croquetas, cogeremos porciones de alrededor de 30 gramos, con lo que saldrán unas buenas croquetas. Las damos forma y las rebozamos, primero las pasamos por huevo batido y por último en pan rallado. Hay un truco para que queden más crujientes y es pasar dos veces por huevo y otras dos por pan rallado, se reboza una vez por huevo y pan y a continuación volvemos a hacer la misma operación. También quedan muy crujientes rebozadas en panco, que es un pan molido japonés más grueso que el tradicional y da un aspecto de cereales. Si no queremos hacer toda la masa que hemos elaborado podemos congelarlas antes de freírlas. Las podemos colocar en un tupper sin que estén muy pegadas ya que para sacarlas después será más complicado si se quedan muy unidas.

Dadas ya la forma a todas las croquetas, ponemos una sartén con abundante aceite de oliva virgen extra al fuego. Cuando esté muy caliente pero sin humear, vamos echando las croquetas una a una sin que se peguen unas con otras, quedando flotando en el aceite. Cuando ya veamos que están doradas las sacamos y las vamos colocando en una fuente que previamente hemos puesto un papel de cocina absorbente para que escurra todo el exceso de aceite que pudieran haber cogido. Servimos las croquetas calentitas para que la besamel esté muy cremosa y podamos saborearlas en todo su esplendor.

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