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Pollo árabe con cuscús
1h y 30 min | Baja

Pollo árabe con cuscús

Esta receta es compleja pero el resultado merece la pena. Necesitarás bastantes ingredientes pero te encantará descubrir su sabor.

Receta archivada en: Aves, Árabe, Platos principales

Ingredientes para Menos 2 Más personas

Receta completa

La complejidad de esta receta se basa en la cantidad de ingredientes que necesitamos para su preparación, la paciencia para conseguir el punto de cada uno de los ingredientes y la habilidad para estar atento a varios utensilios de cocina. Para ahorrar algo de tiempo, podemos optimizar el trabajo de este plato árabe cocinando una cosa mientras se termina de hacer otra.  

 [img=Para realizar el pollo árabe con cuscús y salsa de miel necesitaremos primero marinar la pechuga]https://img.bekia.es/cocina/0000/144/1.jpg[/img]
Para realizar el pollo árabe con cuscús y salsa de miel necesitaremos primero marinar la pechuga. Escogemos solo una de tamaño normal porque, al ser una receta con toques dulzones, al final llenará y un trozo de pechuga para cada comensal resultará excesivo. Por eso solo necesitaremos para marinar la pechuga de pollo de tamaño considerable, unos 100ml de moscatel -  de momento-, dos cucharadas de miel natural, una cucharada pequeña de anís en polvo, pimienta negra, una pizca de nuez moscada y otra pizca de sal.   
 
Primero debemos introducir en un bol suficientemente espacioso la pechuga de pollo seleccionada junto con el resto de los ingredientes: el anís, la miel, el moscatel, la pimienta, la sal y la nuez moscada. Hay que asegurarse que queda todo bien mezclado, así que mejor si lo hacemos con las manos muy limpias.  
 
Cuando vamos que la pechuga se impregna de todos estos componentes, cerraremos el bol con una tapa o film trasparente, para que quede bien hermético. Una vez hecho esto, introducimos el recipiente cargado dentro de la nevera y lo dejamos reposar durante unos 30 minutos, aproximadamente.  
 
Mientras nuestro pollo se va marinando solo en el frigorífico, podemos hacer de chef profesional y realizar el acompañamiento que serviremos en el plato final. Para ello, necesitaremos de los restantes ingredientes de la lista principal: la cebolla grande, las pasas, los dátiles, dos cucharadas más de miel, los 100ml de moscatel que nos sobran, los 250gr de agua, sal y aceite de oliva.  
 
El primer paso que realizaremos mientras se termina de marinar el pollo en la nevera es el de verter en un bol pequeño los 250ml de agua junto con los dátiles y las pasas que queramos. Tampoco es conveniente que sean muchas, para que no escondan el sabor de la pechuga ni la textura del cuscús. Lo dejaremos reposar a temperatura ambiente hasta que sea necesario utilizarlo.  
 
A continuación, vamos a cortar la cebolla al estilo juliana -mediante tiras largas- y pocharla en una sartén a fuego medio con un chorrito de aceite para calentar la base. Añadimos a esta dos cucharadas de miel y removemos para que no se nos pegue. Cuando esté al punto la cebolla, retiraremos la mezcla del fuego y la dejaremos a mano para usarla más adelante.  
 
La sartén la seguiremos usando en el siguiente paso, por lo tanto es mejor no limpiarla, para que se impregne de la mezcla la pechuga. Puesto que habremos tardado en conseguir el punto óptimo de la cebolla a fuego medio durante el tiempo que la pechuga necesita marinarse, cuando acabemos con el paso anterior podemos sacar de la nevera nuestro pollo con el mejunje.  
 
Introducimos la pechuga a calentar en la sartén donde anteriormente hemos pochado la cebolla y la miel. Primero mantenemos el fuego medio, aplicando calor sobre las dos partes. Cuando empiece ya a dorarse un poco, subimos la temperatura y terminamos de hacer la carne. El plato se sirve con tiras de pollo, por lo que podemos cortarlas antes o después de hacerlas a la sartén.  
 
Una vez consigamos el punto que queremos -ben hecha, pero sin dejarla dura- introducimos la pechuga en una olla donde quepan además el resto de mezclas hechas. Primero añadiremos la cebolla pochada y removeremos todo bien. Después, introduciremos las pasas y los dátiles con el agua. Podemos echar los 100ml restantes de moscatel cuando ya no quede agua, así el alcohol dejará el gusto perfecto. Se remueve todo bien y se deja a fuego bajo mientras procedemos con el cuscús.  
 
La sémola de cuscús es lo último que debemos preparar. Para ello añadiremos una pizca de sal y un chorrito de aceite de oliva sobre una cazuela con un vaso de agua. La dejaremos que hierva y, cuando se termine de calentar y veamos que está lista, sacaremos el recipiente del fuego.  
 
[img=A la hora de servir el plato o bol, primero colocaremos un par de cucharadas grandes de cuscús]https://img.bekia.es/cocina/0000/144/2.jpg[/img]
Introducimos otro vaso de cuscús dentro del agua y dejamos que repose durante unos cinco minutos. Cuando veamos que el cuscús se ha inflado un poco y han trascurrido esos minutos de reposo, volvemos a introducir la cazuela en el fuego. Esta vez procuraremos remover constantemente para evitar que se nos pegue o se termine apelmazando la pasta. En este caso, hay quien añade una cucharada de mantequilla sin sal.  
 
Una vez se haya evaporado todo el agua y la textura sea la correcta, tendremos nuestro cuscús listo para servir. La cantidad y el tiempo de cocción puede variar según el fabricante. Incluso algunas veces ocurre que necesitamos verter un poco más de agua porque todavía no está listo, por eso es importante remover y prestar atención.  
 
A la hora de servir el plato o bol, primero colocaremos un par de cucharadas grandes de cuscús, a continuación de este las tiras de pollo repartidas entre los dos comensales junto con la mezcla resultante de los dátiles, la miel y las pasas. Puedes elegir no marinar la pechuga y hacerla a la plancha, por lo que el revuelto de pasas y dátiles solo se añadirán al montar el plato.  

Consejos de preparación

También puedes cambiar alguna selección de ingredientes. Por ejemplo, añadir una cucharada de cúrcuma mientras se está calentando el cuscús o canela en vez de utilizar nuez moscada y jengibre. Porque un buen cocinero siempre puede improvisar una receta tradicional.

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