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Calamares en su tinta
90 minutos | Baja

Calamares en su tinta

Esta receta es una de las más conocidas y para muchos la mejor. Acompañados de una buena guarnición de arroz blanco o de patatas fritas, los calamares en su tinta son el plato perfecto para alegrar el día.

Receta archivada en: Pescados, Sartén, Platos principales

Ingredientes para Menos 1 Más personas

Receta paso a paso

  1. Limpia los calamares bajo el agua del grifo para eliminar restos de piel y suciedad. Déjalos escurriendo mientras preparas el sofrito.
  2. Pela y pica el diente de ajo y las 2 cebollas. Haz lo mismo con el pimiento verde asegurándote de quitar las semillas y los pellejos. Puedes usar una picadora para que quede lo más fino posible.
  3. Cubre el fondo de una cazuela con aceite de oliva virgen extra y ponlo a calentar. Luego incorpora el ajo y remueve mientras se dora.
  4. Agrega la cebolla y el pimiento y sazona al gusto con sal y pimienta negra molida. Deja que las verduras se pochen durante 10 minutos.
  5. Pon la tinta de calamar en un recipiente pequeño y disuélvela en un poco de agua. Luego incorpora el perejil fresco lavado y picado y mezcla todo con un tenedor.
  6. Cuando la cebolla haya adquirido un tono transparente, añade los 50 mililitros de vino blanco al sofrito y sube la temperatura al máximo durante un par de minutos para que el alcohol se evapore.
  7. Baja el fuego y añade los 100 mililitros de caldo de pescado y los 150 gramos de salsa de tomate. Remueve con una cuchara de palo y agrega también la tinta de calamar. Deja que la salsa repose durante 10 minutos. Luego puedes triturarla o dejarla como está.
  8. Separa las patas de los calamares de los cuerpos y corta éstos últimos en anillas o tiras. Incorpora a la salsa y deja que se cueza todo a fuego bajo durante 1 hora.
  9. Cuando los calamares estén tiernos retira del fuego y sirve acompañados de una guarnición de arroz blanco o de patatas fritas.

Receta completa

El calamar es uno de los productos del mar más valorados, quizá no tanto por su extraño aspecto físico como por su sabor. Este cefalópodo, que cuenta con 8 brazos y 2 tentáculos, contiene múltiples beneficios para el organismo como es su alto contenido en proteínas, vitaminas, ácido fólico, hierro o potasio. También suele estar muy presente en las dietas, ya que es un alimento bastante bajo en calorías, aunque todo depende de cómo se prepare. Quizá la forma más tradicional de cocinarlo sea a la romana, es decir, rebozados y fritos. Sin embargo, también se pueden encontrar otros platos como guisos o risottos en los que se utiliza el calamar. Eso sí, mucha gente coincide en que es en su tinta como más ricos están. Cocínalos en tu casa con esta sencilla receta y averigua si es verdad o no.

Elaboración

A la hora de comprar los calamares en la pescadería lo mejor es que pidas que te los limpien. Este tipo de cefalópodos tienen una especie de hueso en su interior que se conoce como pluma, que tiene una apariencia parecida al plástico y que se puede retirar fácilmente una vez abierto el calamar. Cuando vayas a empezar a cocinarlos pásales un agua para eliminar los restos de pellejos y suciedad, aún cuando te los hayan limpiado en la pescadería. Déjalos escurrir mientras preparas el sofrito. Para ello, pela y pica el diente de ajo y las 2 cebollas lo más menudo que puedas. Lava también el pimiento verde y retírale el pedúnculo, luego quita los restos de pellejos y semillas antes de picarlo muy fino. Una opción para no tener que picar todo a mano es utilizar una picadora.

Esta fácil receta se puede acompañar con arroz blancoEsta fácil receta se puede acompañar con arroz blanco

Una vez tengas todas las verduras cortadas echa un chorrito de aceite de oliva virgen extra en el fondo de una cazuela amplia, de forma que cubra toda la base. Luego ponlo a calentar a fuego medio y agrega, en primer lugar, el ajo. Deja que se dore removiendo de vez en cuando con una cuchara de palo y vigilándolo constantemente, ya que el ajo se quema con bastante facilidad. Cuando haya adquirido un tono dorado, agrega la cebolla y el pimiento verde junto con una pizca de sal y pimienta negra molida. Pocha las verduras durante unos 10 minutos, hasta que la cebolla esté tierna y se haya puesto de un tono transparente. A continuación, vierte la tinta de calamar en un recipiente pequeño -con 1 bolsa debería ser suficiente- y agrégale también 2 cucharadas de agua. Por último, lava y pica el perejil y añádelo. Remueve con un tenedor hasta que la tinta se haya disuelto y la mezcla tenga un aspecto homogéneo. Resérvala para utilizar más adelante en la receta.

Una vez tengas las verduras pochadas, sube el fuego un poco y agrega los 50 mililitros de vino blanco. Deja en el fuego durante un par de minutos para que el alcohol se evapore. Luego vuelve a bajar la temperatura y vierte los 150 gramos de salsa de tomate y los 100 mililitros de caldo de pescado. Tanto el caldo como la salsa de tomate pueden ser caseros si quieres un sabor más auténtico o bien, si prefieres ahorrar tiempo, comprados. Remueve para integrar todos los ingredientes y, pasados un par de minutos, añade la tinta de calamar. Vuelve a mezclar y deja reposar en el fuego durante otros 10 minutos. A continuación, tienes dos opciones según el gusto personal: dejar la salsa tal y como está o triturarla con una batidora de mano para hacerla más lisa y homogénea.

Una vez tengas la salsa preparada será el momento de añadir los calamares. Antes de nada, separa las patas de los cuerpos y luego corta éstos últimos en anillas o tiras, como te gusten más a ti. Agrégalos a la salsa en la cazuela y baja el fuego al mínimo, dejando que reposen durante 1 hora. Pasado ese tiempo, comprueba que están perfectamente hechos. Si están tiernos ya podrás retirarlos, aunque, si aún tienen una textura un poco dura, deberás dejarlos durante unos minutos más hasta que se ablanden. Lo normal es servir los calamares en su tinta acompañados de un arroz blanco, aunque si lo prefieres también puedes hacerlo con patatas fritas. Puedes aprovechar esa última hora de cocción para preparar la guarnición, de forma que cuando los calamares ya estén tiernos no pierdas tiempo y puedas servirlos directamente. ¡Y no te olvides de echar una ración generosa de salsa!

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