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Filloas
40 | Baja

Filloas

Las filloas son muy similares a las crepês francesas y se pueden rellenar de tantos ingredientes como quieras: desde chocolate, fruta o miel hasta fiambre o salsas como la bechamel.

Receta archivada en: Bollería, Masas y rebozados, Chocolate, Gallega, Postres

Ingredientes para Menos 4 Más personas

Receta paso a paso

  1. Derrite los 20 gramos de mantequilla en el microondas y reserva para que se enfríe.
  2. En un recipiente hondo vierte los 450 mililitros de leche entera, los 100 mililitros de agua, los 6 huevos y una pizca de sal. Bate con unas varillas eléctricas hasta que todos los ingredientes se hayan integrado.
  3. Agrega la mantequilla derretida -que no debe estar caliente- y vuelve a batir.
  4. Añade los 200 gramos de harina de trigo ya tamizada, poco a poco y sin dejar de remover para evitar que se formen grumos.
  5. Deja la masa reposar durante media hora para que espese. Si ves que está demasiado densa agrega un poco de leche o agua para hacerla más líquida.
  6. Pon la sartén a calentar en el fuego y pinta su superficie con un poco de aceite de oliva o un trozo de tocino sin grasa -pínchalo en un tenedor para evitar quemarte los dedos-.
  7. Cuando la sartén esté caliente, vierte un cucharón de masa en ella y distribúyela de forma homogénea por la superficie con movimientos rápidos y circulares.
  8. Pon la sartén otra vez en el fuego y pasados unos segundos, cuando veas que los lados de la filloa empiezan a despegarse, dale la vuelta con los dedos.
  9. Cuando esté lista -aproximadamente tarda 30 segundos-, sácala de la sartén y ponla en una fuente para que se enfríe mientras continúas con el resto de la masa.

Receta completa

Si pensamos en dulces y postres típicos de Galicia seguro que se nos ocurren muchas recetas, y las filloas seguro que son una de ellas. Mucha gente confunde las filloas con una tortita tradicional, pero no tienen nada que ver. La tortita es mucho más gruesa mientras que la filloa cuanto más fina mejor, por lo que suele compararse con la crêpe francesa. Este tema siempre ha supuesto una guerra abierta entre gallegos y franceses por qué elaboración llegó antes: los franceses aseguran que ellos fueron los primeros, mientras que los de Galicia aseguran que fue gracias al Camino de Santiago como descubrieron las filloas que luego reinventaron en sus famosos crêpes.

La filloa, que también es típica de ciertas zonas de Asturias y León con nombres como frixuelo o freixó, es tradición prepararla en Carnaval junto a las orejas -una masa crujiente frita espolvoreada con azúcar-. Esta filloa puede comerse sola o bien rellena de chocolate, nata o mermelada. Sin embargo, también es muy común verlas rellenas de otros ingredientes salados o acompañadas de salsas. Otra variante, aunque menos popular, es la filloa salada que se prepara a base de caldo de lacón o de otras carnes y que suele acompañar al cocido gallego. Si quieres aprender a preparar unas verdaderas filloas no tienes más que seguir esta receta. ¡Ya verás cómo te encantan!

Filloas rellenas de chocolateFilloas rellenas de chocolate

Elaboración

El primer paso para empezar a preparar estas deliciosas filloas gallegas es derretir los 20 gramos de mantequilla en el microondas y luego resérvala para que se vaya enfriando. Añadir mantequilla a la receta es un paso opcional, pero luego aporta mucha jugosidad a la filloa. A continuación, junta en un recipiente hondo los 450 mililitros de leche entera, los 100 mililitros de agua, los 6 huevos y una pizca de sal. Bate todo con la ayuda de unas varillas eléctricas hasta que los ingredientes se hayan ligado perfectamente. Ahora es el momento de añadir la mantequilla derretida y volver a batir la mezcla, pero comprueba que ésta ya se haya enfriado.

El siguiente paso será añadir los 450 gramos de harina de trigo, pero te recomendamos que antes la pases por un tamiz para airearla. Añádela poco a poco a la masa y sin dejar de batir para evitar que se puedan formar grumos. Cuando tengas una mezcla homogénea y lisa, deja que repose durante 30-40 minutos para que ésta espese un poco. En caso de que consideres que la masa se ha condensado demasiado, puedes agregar un poco de caldo o leche a la masa para que quede más líquida y las filloas salgan más finas. Ahora que ya tienes la masa preparada es el momento de poner la sartén a calentar en el fuego para preparar las filloas. Tendrás que engrasarla con un poco de aceite de oliva y la ayuda de un pincel de cocina -si lo prefieres también puedes frotar un trozo de tocino por la superficie de la sartén- así te asegurarás de que la filloa no se pega ni se rompa. Eso sí, la sartén no hace falta engrasarla cada vez que vayas a hacer una nueva filloa, sino que deberás volver a pintarla con aceite cuando compruebes que ésta empieza a quedarse pegada a la sartén.

Filloas rellenas de frutas y chocolateFilloas rellenas de frutas y chocolate

Vierte un cucharón de la masa en la sartén -o en la filloeira si es tu caso- y distribuye bien la masa por toda la superficie moviendo la sartén de un lado a otro rápidamente con movimientos giratorios. Vuelve a colocar la sartén en el fuego y comprobarás que pasados unos segundos los bordes de la masa comienzan a cocinarse y a despegarse. Ese es el momento perfecto para darle la vuelta a la filloa: agarra uno de los lados con la punta de los dedos y dale la vuelta con un movimiento rápido. Medio minuto después, cuando haya tomado un bonito color, la filloa estará lista y ya podrás sacarla de la sartén. Déjala reposar sobre una fuente y continúa haciendo más hasta que la masa se termine. Normalmente, la primera filloa no suele salir bien y sirve para comprobar qué tal está la masa de consistencia y sabor -quizá tendrás que corregir el punto de sal después de probarla-. A la hora de comerlas, las filloas no hace falta que estén calientes. De hecho, lo normal es hacer una buena cantidad y conservarlas en un plato tapadas por un paño de cocina. Así se pueden comer cada vez que apetezcan. En cuanto al relleno, ya has visto que admiten tanto ingredientes dulces como salados. Desde la clásica combinación de fresas con chocolate a filloas rellenas de miel, fiambre o incluso de bechamel y gratinadas en el horno. ¡Deja volar tu imaginación y seguro que encuentras mezclas espectaculares!

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