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Platos típicos franceses

Platos típicos franceses

La cocina francesa es una de las más valoradas a nivel mundial, tanto por la variedad y calidad de sus ingredientes como por los exquisitos sabores de sus platos más típicos.

La característica principal de la gastronomía francesa es su exquisitez, siendo una de las más importantes a nivel mundial. La cocina de Francia se caracteriza por utilizar productos muy variados y de gran calidad, entre los que destacan ingredientes como la mantequilla, las hortalizas, las salchichas, el queso o las finas hierbas. Sus exquisitas recetas y la depurada técnica de sus chefs convierte a este país en uno de los centros neurálgicos de la gastronomía mundial. Por ello, te mostramos algunos de los platos más típicos de la cocina de Francia con los que podrás sorprender a tus amigos y familiares.

La sopa de cebolla es un plato riquísimo para los amantes del quesoLa sopa de cebolla es un plato riquísimo para los amantes del queso

Sopa de cebolla

Este es un plato que nunca puede faltar en la carta de ningún restaurante francés que se precie, ya que es una de las sopas más conocidas del país. Además, es una receta perfecta para los meses de invierno que se acercan. Para elaborarla, deberás pelar y cortar en juliana algunas cebollas dulces y pocharlas en una cazuela grande a fuego lento con un poco de aceite, mantequilla derretida, ajo bien picado, sal y pimienta. Una vez la cebolla quede transparente, añade tres cucharadas de harina y un pequeño chorro de brandy. Tras dejar reposar la mezcla durante un par de minutos para que el alcohol se evapore, incorpora un poco de caldo de pollo y deja que hierva. Luego, baja el fuego y deja que repose durante 20 minutos. A la hora de servirla, vierte la sopa en cuencos pequeños y espolvoréala con un poco de queso rayado. A continuación, deja que se gratine unos minutos en el horno y ya tendrás lista tu sopa de cebolla a la francesa.

Ratatouille

Otro plato típico de Francia es el la ratatoutille, una receta a base de verduras y que se parece bastante al pisto típico de España. Para su elaboración, necesitarás berenjena, calabacín, cebolla, pimiento rojo, un tomate, ajo y especias. El primer paso será cortar todas las verduras en pequeños trozos y empezar a sofreír la cebolla en una sartén con un poco de aceite. Luego añade el pimiento, tres dientes de ajo y un poco de sal. Tras diez minutos, retíralos del fuego y reserva. A continuación, fríe la berenjena y, cuando esté cocinada, resérvala con la cebolla y el pimiento. Repite el mismo proceso con el calabacín y el tomate, al que le tendrás que añadir un poco más de ajo y un poco de sal y algunas especias provenzales como perejil, albahaca y tomillo. Cuando hayas conseguido una salsa de tomate, incorpora todas las verduras ya cocinadas y deja reposar a fuego medio-bajo durante media hora. Este plato tan típico de la comida francesa lo puedes servir frío o caliente y puede ser el acompañamiento perfecto para la carne o el pescado.

Fondue de queso

A pesar de que el origen de este plato está en Suiza, es una receta que ya se ha convertido en un manjar típico de Francia. Se trata de una crema de queso que normalmente se consigue fundiendo dos quesos: el gruyère y el emmental. Además, a la mezcla hay que añadirle un poco de vino blanco, un diente de ajo, pimienta negra, zumo de limón y algo de maicena para que se consiga el espesor deseado. La elaboración es muy sencilla; primero frota el fondo de la cazuela con un ajo e introduce el queso gruyère, el vino y el zumo de limón y luego pon todo a calentar a fuego bajo sin dejar de remover. Cuando el queso empiece a fundirse, añade el emmental y un poco de sal. Originalmente, la fondue de queso se sirve con trozos de pan para mojar en la salsa, pero puedes cambiarlo por verduras cocidas, champiñones, salchichas...

Esta receta enamorara a tus invitadosEsta receta enamorara a tus invitados

Quiche Lorraine

Esta tarta salada no sólo es uno de los platos más conocidos de Francia, sino que ha traspasado las fronteras del país hasta hacerse famoso en todo el mundo. El primer paso de la receta es poner una masa quebrada en un molde redondo y meterla en el horno durante 15 minutos. Mientras tanto, pocha un poco de cebolla bien picada en una sartén con un poco de sal. Cuando la cebolla esté transparente, añade unos taquitos de bacon y seis huevos ya batidos con un poco de nata líquida. Por último, echa un poco de queso rallado y sazona con sal y pimienta. Después de unos minutos, vierte la mezcla sobre la masa y métela en el horno durante aproximadamente 45 minutos. Tras comprobar con un palillo que la masa está cocida, sácala del horno y deja que se enfríe durante unos minutos antes de servirla a tus invitados. Esta es la receta tradicional, pero también puedes hacerla con otros ingredientes como calabacín, berenjena, espinacas...

Crêpes

Si pensamos en un postre típico de la gastronomía francesa seguramente nos acordaremos de sus famosas crêpes, tan parecidas a las filloas de Galicia. Su preparación es muy sencilla y tendrás que elaborar una masa con harina, leche, huevos, azúcar, un poco de mantequilla y un par de cucharadas de aceite de oliva. Mezcla todos los ingredientes con una batidora hasta lograr una masa espesa. A continuación, en una sartén redonda previamente calentada con un poco de aceite, echa una cucharada de la masa. Cuando los bordes se empiecen a dorar y salgan pequeñas burbujas en la superficie de la crêpe, dale la vuelta. Ten mucho cuidado de no hacer las tortitas demasiado gruesas, ya que la clave de unas buenas crêpes es que sean finitas. Cuando ya las tengas preparadas, podrás rellenarlas con los ingredientes que más te gusta; por ejemplo, con chocolate, fruta, nata, mermelada...

Para los golososPara los golosos

Macarons

Esta delicada galleta es una de las más importantes exquisiteces francesas, un postre que ya es conocido en todo el mundo. La base se prepara montado unas claras de huevo a punto de nieve, a las que habrá que añadir un poco de azúcar y colorante del tono que tu prefieras. A continuación, con ayuda de una espátula y siempre haciendo movimientos envolventes, añade una mezcla de harina de almendras y azúcar glas ya tamizada. Deberás tener mucho cuidado de no pasarte a la hora de remover, ya que si la mezcla queda demasiado líquida no saldrán los macarons. Luego, mete la masa en una manga pastelera y empieza a hacer la galleta en un molde para macarons. Deja que reposen un rato y, cuando la superficie esté seca, métela en el horno durante unos minutos. Cuando estén hechos, sácalos del horno y deja que se enfríen. Luego, tan sólo tendrás que montar dos galletas con un poco de chocolate o mermelada en medio. ¡Te chuparás los dedos!

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