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Bizcocho de calabaza
180 minutos | Media

Bizcocho de calabaza

La calabaza es el ingrediente perfecto en la cocina durante los meses de invierno. Anímate a preparar este delicioso bizcocho con relleno de crema de queso en la que es la auténtica protagonista.

Receta archivada en: Tartas, Verduras y hortalizas, Lácteos, Horno, Postres

Ingredientes para Menos 10 Más personas

Receta paso a paso

  1. Mezcla la leche con un chorro de zumo de limón y deja que repose en la nevera durante 15 minutos.
  2. Pela y limpia la calabaza y ponla a cocer cortada en trozos durante 20 minutos.
  3. Cuela la calabaza y machácala con un tenedor o con un pasapurés. Deja que repose durante 30 minutos.
  4. Pon en un bol la calabaza y añade el azúcar. Remueve hasta conseguir una mezcla homogénea.
  5. Añade la mantequilla en textura de pomada y vuelve a batir.
  6. Incorpora los huevos y la mezcla de leche con limón. Mezcla la masa hasta ligar todos los ingredientes.
  7. En otro bol junta la harina, la levadura, la canela en polvo y una pizca de sal y remueve.
  8. Añade la harina a la crema de calabaza y bate hasta tener una crema espesa y sin grumos.
  9. Unta un molde redondo con mantequilla y vierte la mezcla. Mete el bizcocho en el horno a 180º durante 45 minutos.
  10. En un bol mezcla el azúcar glas con el queso batido y remueve.
  11. Monta la nata e incorpórala a la crema de queso. Bate hasta ligar todos los ingredientes y reserva en la nevera.
  12. Para montar la tarta, divide el bizcocho en dos y rellénalo con la mitad de la crema de queso. Echa el resto del frosting en la tapa y alisa todo perfectamente.
  13. Mete en la nevera durante 10 minutos antes de servir.

Receta completa

Con la llegada del otoño también comienza la época de la calabaza, y es que la de invierno es una de las variedades de calabaza más apreciadas. Ésta es más dulce que la de verano, a pesar de que es un poco más seca y de piel más gruesa. Esta hortaliza contiene una gran cantidad de nutrientes y beneficios, ya que ayuda a reducir la hipertensión, sirve como antioxidante y es muy útil para adelgazar y evitar la retención de líquidos. Por eso, la calabaza es un ingrediente perfecto a la hora de cocinar y su sabor le aporta una versatilidad que permite encontrarla tanto en cremas o ensaladas como en postres. Una de las formas más fáciles de cocinarla es en forma de bizcocho, una receta sencilla y deliciosa que te enseñamos a continuación.

Elaboración

El primer paso será hacer hacer el 'buttermilk', una especie de suero de leche que se usa muy frecuentemente en repostería y que sirve para mejorar la esponjosidad y el sabor de bizcochos y bollos. Para ello, echa los 150 ml. de leche en una taza y añádele un chorro de limón. Luego, mete la mezcla en la nevera durante 15 minutos hasta que la leche adquiera una consistencia similar a la cuajada. A continuación, es el momento de comenzar a preparar el puré de calabaza. Para ello, pélala, límpiala de pepitas y córtala en trozos para ponerla a cocer en un recipiente con agua durante 20 minutos. Cuando la calabaza esté perfectamente cocinada, cuélala con la ayuda de un colador y luego pásala por un pasapurés o aplástala con un tenedor. Después deja que se temple durante 30 minutos y que pierda el exceso de agua.

Para triturar la calabaza primero la hervimos y después la pelamos Para triturar la calabaza primero la hervimos y después la pelamos

El siguiente paso será meter la calabaza en un bol y añadirle los 250 gr. de azúcar. Remuévela hasta conseguir una crema espesa y bien ligada. Luego, coge los 250gr. de mantequilla, córtala en trozos medianos y métela en el microondas a máxima potencia durante 25 segundos. Cuando la saques, remuévela con un tenedor hasta que se haya fundido por completo y deja que se enfríe durante unos minutos hasta que adquiera la consistencia de la mantequilla en pomada. Sin dejar de batir, añádela a la mezcla de calabaza y azúcar. A continuación, es el momento de añadir los 3 huevos y el 'buttermilk', batiendo la mezcla hasta conseguir una crema homogénea y perfectamente ligada.

En un recipiente se mezclan los clásicos ingredientes para la base del bizcochoEn un recipiente se mezclan los clásicos ingredientes para la base del bizcocho

En otro recipiente empieza a mezclar los 300 gr. de harina de trigo, los 15 gr. de levadura de repostería, la cucharadita de canela y una pizca de sal. Si te animas, también puedes añadir una cucharada pequeña de jengibre y otra de clavo machacado. Después remueve hasta mezclar todos los ingredientes y añádelos a la mezcla de la calabaza sin dejar de batir para conseguir una masa espesa y cremosa sin grumos. Por último, unta la base de un molde redondo con un poco de mantequilla y forra los laterales con papel de horno. Vierte la mezcla en él y métela en el horno previamente calentado a 180º durante 45 minutos. Cuando haya pasado el tiempo, pínchalo con un palillo para comprobar que está perfectamente hecho. Si el palo sale limpio, ya podrás sacar el bizcocho y dejarlo enfriar sobre una rejilla durante 10 minutos. Luego sácalo del molde.

El bizcocho se hornea y se deja enfriar para luego poder rellenarloEl bizcocho se hornea y se deja enfriar para luego poder rellenarlo

Ahora ya puedes empezar a preparar el relleno de la tarta. Este es un paso opcional, ya que puedes dejar el bizcocho sin rellenar y estará igual de rico. Para la preparación del frosting de queso, bate en un recipiente los 250 gr. de azúcar glas (que también puedes sustituir por azúcar molido) y los 500 gr. de queso crema. Cuanto hayas conseguido una crema homogénea, resérvala. En otro recipiente monta los 200 ml. de nata con la ayuda de una batidora de varillas y luego añádala a la mezcla de queso. Con la ayuda de una espátula y siempre haciendo movimientos envolventes, liga todos los ingredientes de la crema y guárdala en la nevera hasta que empieces a montar la tarta.

Para elaborar el relleno se mezcla el azúcar glass con el queso cremaPara elaborar el relleno se mezcla el azúcar glass con el queso crema

Para el montaje final el bizcocho, éste deberá estar totalmente frío y tendrás que cortarlo por la mitad con la ayuda de un cuchillo largo. En este paso tendrás que armarte de paciencia e ir despacio, ya que tendrás que asegurarte de que el corte esté nivelado y de que no se te rompa el bizcocho. Una vez tengas las dos mitades, coloca la base y vierte sobre ella la mitad del frosting de queso, repartiéndolo por toda la superficie. Luego, coloca la parte superior y cúbrela con el resto de la crema. Con un cuchillo o una espátula, reparte la mezcla por todo el bizcocho intentando que ésta quede lo más lisa posible. Por último, mete la tarta durante unos minutos en el frigorífico antes de servirla. ¡Tus invitados se chuparán los dedos cuando la prueben!

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