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ALIMENTOS

Descubre qué son los frutos climatéricos y no climatéricos

Descubre qué son los frutos climatéricos y no climatéricos
Ainoa Poveda García
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Última actualización: 3 Noviembre 2016
No todo el mundo sabe qué son los frutos climatéricos y no climatéricos, y quizá si eres de las personas a las que le gusta comer fruta, deberías saberlo. En Bekia te lo contamos.

A la hora de escoger una determinada fruta hay que tener en cuenta diversos factores. De una buena elección depende el sabor, la textura y la conservación de estas. Para facilitar un poco el proceso de mantenimiento de determinados frutos, podemos distinguir entre dos características que pueden solucionar que no se nos pongan malas tan pronto o qué hacer si todavía no está del todo maduro.

Se diferencian entre los denominados frutos climatéricos y los no climatéricos. Los primeros se refieren a aquellos que pueden seguir madurando una vez recolectados y separados de la planta madre; mientras que los segundos no cuentan con ese proceso, sino que pierden propiedades y necesitan estar maduros una vez recogidos.

Los frutos climatéricos pueden seguir madurando una vez recolectadosLos frutos climatéricos pueden seguir madurando una vez recolectados

Frutos no climatéricos

El segundo tipo de alimentos, los no climatéricos, son los que detienen su propio proceso de maduración una vez son separados de la planta en la que crecen. Por eso hay que tener en cuenta que, si pertenecen a esta lista de denominación, habrá que cerciorarse de que el fruto está en su maduración máxima, ya que sino no sería apto para el consumo.

Este tipo de manjar son más difíciles de conservar, ya que una vez llegado a su punto álgido de maduración empiezan a perder propiedades alimenticias. Algunas pertenecen al tipo de árboles frutales leñosos, como la piña, los frutos secos, las uvas, las aceitunas, el pomelo, la cereza, el limón, la lima, la naranja, la granada, el níspero, la frambuesa o la zarzamora. Otros como el pimiento, el pepino o la fresa también entrarían en este grupo, perteneciendo a la especie herbácea.

Por tanto, al contrario que pasa con los frutos climatéricos, estos alimentos maduran de forma más lenta y no sufren modificaciones genéticas, ni en su composición ni en su aspecto, una vez cosechados. Pero al igual que pasa con los otros, sí que empiezan a cambiar de sabor, ya que cada vez irán perdiendo gusto.

Frutos climatéricos

A los frutos climatéricos se les caracteriza por participar de un proceso de cambios que se dan una vez recolectados. Entre ellos destaca el potenciador del aroma que surge en muchos de ellos, el cambio de tonalidades que tiene su corteza y el aumento de su permeabilidad. En resumen, estos alimentos son capaces ellos solos de seguir madurando, después de ser cosechados, hasta alcanzar su máximo.

Esto se produce gracias a la producción que ellos mismos hacen del etileno autocatalítico, que es el componente necesario para que se produzca este fenómeno, ya que es el causante de su aceleración de maduración. Por eso, hay ocasiones en las que observamos que un fruto lo hemos comprado todavía un poco verde, pero que, con el paso de unos días de buena conservación, el alimento está listo para ser ingerido.

Entre los más conocidos de los frutos climatéricos, destacamos las manzanas, las peras, el membrillo, los melocotones, las nectarinas, los albaricoques, las caquis, las ciruelas, los kiwis, las papayas, los plátanos, los higos, los mangos, el maracuyá, la chirimoya, el arándano y los tomates y melones - que pertenecen a una serie de frutos de especies herbáceas -. Como podemos observar, muchos de estos son considerados como exóticos por sus propiedades, su origen y su sabor.

Métodos de conservación

Entre los más conocidos y ya mencionados, algunos frutos climatéricos guardan pequeños trucos de conservación que permiten que estos permanezcan más tiempo en buen estado, o que incluso alcancen antes su máximo de maduración. Son sencillos pasos a seguir que pueden aumentar la capacidad de tu despensa ayudando a mantenerlos.

Al contrario de lo que puede pensar a mayoría, la nevera no ayuda a que estos alimentos se conserven mejor, sino todo lo contrario. Algunos como el kiwi sí que es mejor mantenerlos dentro del frigorífico para que maduren más y conserven su sabor por más tiempo. Otras como el albaricoque pueden introducirse en una temperatura más baja para mantenerlos, pero antes deben permanecer un par de días fuera para que grane bien.

En el caso del plátano, no se pone malo en la nevera, pero sí que su corteza se vuelve negra. La mayor parte necesitan de una temperatura ambiente constante o una conservación que no oscile más allá de los 20ºC. La pera, el melocotón, la manzana, la ciruela o el tomate son claros ejemplos de esto.

 La mejor manera de que un futo climatérico madure a mayor velocidad es juntarlos La mejor manera de que un futo climatérico madure a mayor velocidad es juntarlos

Unidos mejor

Eso sí, la mejor manera de que un futo climatérico madure a mayor velocidad es juntarlos. Es decir, colocar un fruto o un conjunto de ellos en avanzado proceso de maduración o maduros ya cerca de otros que todavía estén verdes. Con este método ayudaremos a nuestras frutas a que se combinen sus ciclos de crecimiento y respiración.

Esta distinción según fueran frutos climatéricos o no se hizo en 1925 para determinar el funcionamiento de respiración y crecimiento post recolecta que ofrecían las manzanas. Existen varios estudios agrícolas que determinan cuál es la tasa de respiración propia de cada fruto en el proceso de maduración de este. De esta manera, podemos determinar la manera más idónea de conservar los alimentos de este tipo.

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