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Galletas Anzac
35 min | Baja

Galletas Anzac

Descubre este típico postre australiano y disfrútalo en tu hogar siempre que quieras

Receta archivada en: Cereales, Australiana, Postres

Ingredientes para Menos 6 Más personas

  • 120 gramos de harina
  • 100 gramos de avena
  • 60 gramos de cacao rallado
  • 150 gramos de azúcar blanco
  • 125 gramos de mantequilla sin sal
  • 1 cucharada de sirope de caramelo
  • 30 mililitros de agua caliente
  • 2 gramos de bicarbonato

Receta completa

Las galletas Anzac son un postre muy típico australiano. Su receta es muy sencilla, así como conseguir los ingredientes necesarios pese a ser una delicia del otro lado del planeta. Perfecto para el almuerzo o la merienda, estas galletas tienen un sabor dulce, una textura crujiente y también su función digestiva, ya que contiene copos de avena.  

 [img=Las galletas Anzac son un postre muy típico australiano]https://img.bekia.es/cocina/0000/150/1.jpg[/img]
La cantidad de ingredientes que se incluyen en esta receta es para extraer unas dos bandejas de horno llenas de galletas anzac. Al ser de tamaño mediano, pueden comer entre cuatro o seis personas, dependiendo de los golosas que sean. Además, si quieres hacer para más gente, solo tienes que aumentar de manera proporcional las medidas.  

Elaborción de la receta

Empezaremos por precalentar el horno por arriba y por abajo a unos 140 grados centígrados. Pondremos sobre la bandeja que utilizaremos después un papel para horno que abarque toda su extensión o, en su defecto, engrasaremos bien la base de la bandeja con un poco de aceite para que luego no se nos peguen las galletas anzac a la hora de sacarlas.  

 
Mientras el horno va cogiendo calor, iremos preparando el contenido de masa. Para ello tenemos que introducir en un bol amplio los 120 gramos de harina, los 100 gramos de avena, los 60 gramos de cacao en polvo y los 150 gramos de azúcar blanco. Este mejunje y el recipiente lo removemos bien y lo apartamos a un lado.  
 
Los 125 gramos de mantequilla sin sal los calentaremos en un cazo junto con la cucharada de sirope de caramelo. Removeremos continuamente para que no se nos pegue en el fondo hasta que veamos que la mantequilla se ha vuelto líquida y que está todo bien disuelto y mezclado.  
 
A continuación, calentamos el agua y añadimos los 2,5 gramos de bicarbonato en sodio -que equivale a una cucharadita- junto con 30 mililitros de agua caliente necesarios -o dos cucharadas soperas- en otro recipiente a parte. Lo mezclamos todo bien y lo añadimos a mantequilla y el sirope.  
 
Una vez tengamos bien removido lo anterior, añadimos el resultado de la mantequilla, el sirope, el agua y el bicarbonato a la mezcla inicial de harina, azúcar, avena y cacao. Para que todo quede bien repartido podemos utilizar una batidora especial para masas o las propias manos. Removeremos hasta que la textura sea pegajosa y compacta, pero no dura o líquida.  
 
Luego, procederemos a hacer uso de una cuchara sopera normal para extraer poco a poco el contenido del bol. La mezcla se irá depositando en forma de pelotas aplastadas sobre las bandejas que tenías preparadas al inicio de la receta. La cantidad que obtengamos de galletas anzac, como ya hemos indicado al principio, será de aproximadamente dos bandejas normales de horno. Por lo tanto, podemos utilizarlas a la vez dejando un par de barras de distancias o hacer primero una y luego otra.  
 
[img=Este postre típico se debe servir frío, como toda galleta normal]https://img.bekia.es/cocina/0000/150/2.jpg[/img]
Dentro del horno estarán unos 15 o 20 minutos, hasta que veamos que cogen forma, se hinchan un poco, tienen una tonalidad dorada y la textura es crujiente. Dejaremos que reposen nuestras galletas anzac dentro del horno unos dos minutos más y después podremos sacarlas y dejar que se enfríen a temperatura ambiente.  
 

Consejos de preparación

Este postre típico se debe servir frío, como toda galleta normal. Por eso es perfecto para la hora del tentempié porque ayuda a la digestión gracias a la avena y  tiene un sabor dulzón que te aportará energía por la mezcla del azúcar, el sirope y el cacao.  

 

Si no tienes el sirope de caramelo no importa, porque tienes dos opciones. La primera es cambiar este ingrediente por miel, que es igual de dulce y menos empalagoso. Por otro lado, tu segunda opción es hacer caramelo casero, que se consigue calentando un par de cucharadas grandes de azúcar blanco y removiendo hasta que se haga líquido.

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