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Menú para Acción de Gracias

Menú para Acción de Gracias

Acción de Gracias es una fecha señalada que muchos celebran, por eso no te pierdas esta opción de menú para este día tan especial.

Acción de Gracias es una festividad típicamente norteamericana pero en los últimos años se ha ido extendiendo por otros países. El motivo de su celebración, dar las gracias por lo que se ha tenido ese año, es particular, pero no cabe duda que lo que más atrae es el fastuoso menú que se prepara en las casas yankis el cuarto jueves del mes de noviembre.

Ese inmenso pavo que vemos trinchar en las películas, la salsa de arándanos, que de sólo pensar en ella se nos hace la boda agua, o el pastel de calabaza son algunos de los platos más típicos de Acción de Gracias. Son las elaboraciones que, supuestamente, tomaron los peregrinos, aunque no cabe duda que se han ido adaptado a los tiempos.

Si tienes previsto montar un menú de Acción de Gracias en España igual es posible que tengas que hacer algunos ajustes, debido a que algunos productos pueden ser difíciles de encontrar. Y ya te vamos anunciando que vas a necesitar varias horas en la cocina y un poco de maña, pero también que el resultado será espectacular y dejarás a tus comensales saciados y encantados.

Lo peor que puede ocurrir es que sirvas un pavo crudoLo peor que puede ocurrir es que sirvas un pavo crudo

No puede faltar el pavo

Vamos a empezar con el plato principal de Acción de Gracias. No sería un menú de Thanksgiving si un enorme pavo no presidiera la mesa. Suelen ser piezas muy grandes, lo que hace que se precisen varias horas de preparación y que dificulta que se cocine adecuadamente. Lo peor que puede ocurrir es que sirvas un pavo crudo, un desastre al nivel de en Nochebuena poner en la mesa un besugo que se haya chamuscado en el horno.

Por ello es importante que conozcas tu horno, para ajustar al máximo la temperatura y los tiempos. Salvo que tengas una enorme familia a la que alimentar nuestra recomendación es que evites preocupaciones y optes por un pavo más pequeño, para que haya menos riesgos. Pero primero hay que rellenar el ave con bacon y cebolla picada, pasas, migas de pan y caldo de carne, tal como manda la tradición. Eso facilitará que no se seque. Un pavo de seis kilos puede tardar cinco horas en hacerse en el horno, así que tenlo en cuenta. Puedes guiarte con nuestra receta de pavo de Navidad.

Las salsas

Lo bueno es que, mientras tanto, te va a dar tiempo a preparar el resto de recetas. Y si famoso es el pavo de Thanksgiving qué decir de la salsa de arándanos. Se prepara casi como si fuese una mermelada, pero más espesa, lo que te viene bien porque si sobrara -algo que ponemos en duda- puedes seguir aprovehándola en días sucesivos con fines distintos.

El pavo puede hacerse bola a la hora de comerlo, de ahí que en la mesa se pongan tantísimas salsas. Una tradicional es la que que cualquier madre española hace con casi toda carne que cocina: salsa de carne a partir del jugo que queda en la bandeja. En este caso sacaríamos la del pavo y en el fuego la ligamos con harina y mantequilla, casi como si fuera una bechamel.

Otro de los acompañantes del pavo es el puré de patata. Aquí no hace falta que te compliques y lo hagas como sueles hacerlo en casa. No hay más directrices.

Se elabora a partir de una base de masa quebradaSe elabora a partir de una base de masa quebrada

Las verduras

La cena de Thanksgiving es abundante, pero también muy completa. Por eso en el menú de Acción de Gracias se incluyen varias verduras. Es el caso de judías verdes, coles de bruselas y, sobre todo, boniato. Este último no es demasiado utilizado en nuestro país, así que puede ser un buen momento para probar a hacerlo asado. Si quieres cambiarlas por otras hortalizas tampoco pasaría nada.

Pan artesano y postre tradicional

Y si el espíritu de Acción de Gracias te ha invadido por completo y te has venido arriba ya sólo quedan dos imprescindibles de este menú. Por un lado esos pequeños panecillos que vemos en las mesas estadounidenses a la hora de la cena. Son básicamente bollos de leche y mantequilla, en tamaño individual. Resultan más suaves que nuestro pan tradicional. En las panaderías españolas pueden encontrarse algo parecido: los bollos de leche, aunque doblan en tamaño a los norteamericanos.

Para cerrar un buen menú necesitas un postre, o varios. El clásico es el pastel ('pie') de calabaza, pero también es habitual hacerlo de manzana o frutos secos, especialmente cuando se pone más de uno encima de la mesa. Ten en cuenta que los 'pies' no son como nuestras tartas. Se elaboran a partir de una base de masa quebrada y un relleno líquido que cuaja en el horno. El de calabaza está hecho con puré de calabaza, huevos, nata y azúcar. Un plato contundente, al igual que los del resto del menú, para poner el broche de oro a la cena de Acción de Gracias. Después quedará sentarse en el sofá a intentar hacer la digestión de todo lo que se ha comido.

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