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Gambas al ajillo
15 min. | Baja

Gambas al ajillo

Un aperitivo sencillo de elaborar con un sabor picante característico. Hoy toca aprender a preparar unas deliciosas gambas al ajillo.

Receta archivada en: Mariscos, Tapas, Cocina rápida, Aperitivos

Ingredientes para Menos 4 Más personas

  • 250 gramos de gambas
  • 4 dientes de ajo
  • Aceite
  • 1 cayena
  • Sal

Receta paso a paso

1 Calentamos aceite en una sartén o una cazuela de barro.

2 Laminamos 4 dientes de ajo, al gusto y los echamos al aceite para que doren.

3 Añadimos una guindilla de cayena o dos, según lo picante que queramos que se queden y lo echamos al aceite para que coja el jugo.

4 Antes de que se quemen los ajos, añadimos las gambas peladas crudas y removemos para que se empapen bien de aceite. Echamos sal al gusto.

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5 Dejamos freír a fuego alto durante un par de minutos hasta que estén hechas.

6 Servimos tapándolas con un plato para que terminen de hacerse con su vapor.

Receta completa

Las gambas al ajillo es un aperitivo típico en los bares españoles y muchos hogares. Una elaboración muy sencilla que siempre puede sacarte de un apuro tanto si tienes invitados como si quieres darte un gusto. 

Lo primero que tendremos que hacer es preparar las gambas. Si el producto está fresco el sabor será muy diferente al que obtendremos si son gambas congeladas pero aun así será un plato para relamerse los labios. De no estar peladas procederemos a desprendernos de la piel. Hay gente que prefiere dejar la cola y otros que no, eso va por preferencias. 

Una vez peladas cogeremos una sartén o una cazuela de barro y la pondremos al fuego. Cubriremos la superficie con aceite de oliva, añadiendo un poco más para que luego cubra levemente las gambas a la hora de incorporarlas. Mientras se calienta el aceite, pelaremos 4 dientes de ajo y los laminaremos antes de echarlos al aceite.

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Dejaremos que comiencen a dorarse. Echaremos una cayena junto a los ajos para que comience a coger su gusto el aceite. Depende si te gusta más o menos el picante se le puede añadir alguna más pero, como siempre, eso es al gusto. Dejamos que se doren y antes de que se comiencen a quemar echamos las gambas. Añadimos sal al gusto. 

Removemos con la ayuda de una pala de madera y dejamos que se hagan durante un par de minutos, hasta que veamos que están bien blanquitas. Removemos un par de veces para que cojan todo el jugo y finalmente retiramos del fuego. Podemos servir en la misma cazuela de barro o en otro recipiente. Taparemos durante unos minutos para que termine de hacerse con su propio calor. ¡A comer!

Consejos de preparación

- El número de cayenas determinará el picante de la elaboración. ¡Ten cuidado!

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