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90 minutos | Baja

Crumble de grosellas espinosas

Descubre la receta de crumble de grosellas espinosas, ¡para los más golosos de la casa!

Receta archivada en: Bollería, Horno, Británica, Postres

Ingredientes para Menos 8 Más personas

  • 200 gramos de grosellas espinosas
  • 40 gramos de almendras peladas
  • 200 gramos de mantequilla sin sal
  • 200 gramos de azúcar moreno
  • 300 gramos de harina blanca
  • Vainilla (esencia)
  • 4 huevos grandes
  • Azúcar glass para adornar
  • 7 gramos de levadura
  • Sal

Receta completa

Esta es una receta para los más golosos de la casa. Aunque tiene aspecto de coca valenciana, aunque su secreto se encuentra en el interior, donde se recogen las almendras y las grosellas espinosas. El sabor y la textura de estos dos ingredientes hace que sea todavía más apetecible este postre típico inglés.  

 
Esta es una receta para los más golosos de la casaEsta es una receta para los más golosos de la casa
Preparar los crumbles tradicionales no suponen una dificultad añadida, pero sí hay que tomar paciencia la hora del enfriado y el batido de los ingredientes. Por eso te recomendamos que, para ponerte a preparar este rico postre, te armes de un poco de calma para poder probar el resultado final.  

Elaboración de la receta

Primero debemos limpiar las grosellas. Este paso consiste en eliminar los restos de flores y los tallos que puedan contener todavía de su recogida. Luego hay que lavarlas en un bol y escurrirlas en un colador a medida. Estos frutos los reservaremos para más adelante, por lo que habrá que conservarlos en un lugar fresco hasta que podamos hacer uso de ellos en la receta. También podemos probar con otras frutas pequeñas para preparar los crumbles típicos.  
 
Por otro lado, debemos pelar las almendras si todavía las tenemos con la cáscara o la piel. Si vamos a comprarlas ya peladas, debemos asegurarnos de que no contienen sal, sino que aparecen en su estado natural, para que no deje rastros de sabor que no necesitamos. Una vez peladas, debemos trocearlas y molerlas, mejor de manera manual.  
 
El resultado de las almendras troceadas lo mezclaremos con unas cuatro cucharadas grandes de mantequilla, lo que equivaldría a unos 65 o 70 gramos aproximadamente. También le añadiremos la misma cantidad de azúcar moreno y harina blanca. Batiremos y amasaremos hasta que consigamo una pasta sin grumos. Este recipiente lo reservaremos para más adelante.  
 
El resto de la mantequilla sin sal lo mezclaremos en otro bol distinto junto con unas gotas de esencia de vainilla, una piza de sal y el azúcar que también nos ha sobrado. Cuando la masa se haga un poco más cremosa y se quede todo bien homogéneo, añadiremos los huevos enteros. Volveremos a batirlo todo bien y, cuando quede una masa bien mezclada, añadiremos lo que queda de harina, una cucharadita de levadura y los 50 mililitros de la leche.  
 
También se pueden degustar con un poco de nata montada, sirope de arce o una bola de helado de vainillaTambién se pueden degustar con un poco de nata montada, sirope de arce o una bola de helado de vainilla
Una vez esté todo bien mezclado, añadiremos el resultado a un molde de postres que sea desmontable. Lo engrasamos con un poco de mantequilla y volcamos todo el contenido sobre este recipiente. Cuando lo tengamos todo bien esparcido, colocaremos las grosellas espinosas sobre la masa y presionaremos un poco para que se cuelen entre la mezcla anterior. A continuación, solo nos quedará añadir el contenido de las almendras por encima.  
 
Con el horno precalentado a unos 180 grados, dejaremos que se cocine la masa típica de los crumbles durante unos 45 minutos. Cuando pase este tiempo, colocaremos papel de aluminio por encima del contenido, cubriendo bien la parte superior para evitar que se nos queme y que se siga haciendo el resto. Apagaremos el horno cuando hayan pasado unos 15 o 20 minutos más y dejaremos que se enfríe.  
 

Consejos de preparación

Antes de que esté totalmente frío, lo recomendable sería espolvorear un poco de azúcar glas por encima de los crumbles, ya que les da un sabor más dulzón y típico de postre. También se pueden degustar con un poco de nata montada, sirope de arce o una bola de helado de vainilla. Y siempre acompañado por una buena taza de té, como manda la tradición inglesa.

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